Ya en la calle El Combate Libertario No. 5

Febrero/marzo/abril del 2011

Contenido:

-Editorial: las mismas palabras para todos los gobniernos: sobre la sucesión Fidel/Duarte en Veracruz.

– El Jefe Diego: de opresor a oprimido, de político a rockstar… y una reflexion anarquista sobre sus captores.

-Totalizacion del Capital.

-Un grito a la solidaridad internacional.

-Ni una muerta más… sobre el asesinato de Maricela Escobedo.

-Amor y anarquia. Enrrico Malatesta

– La guerra contra el narco en México: la guerra ficticia.

– El avance del proceso tcnologico y el beneficio de la humanidad.

– Al borde del despeñadero o a punto de renacer la revolucion.

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La guerra contra el narcotrafico en México: la guerra ficticia

(…) nunca la ley, por bárbara que sea

Ha servido para suprimir un vicio,

O para desanimar el delito.

Enrrico Malatesta. La cocaina (1922)

En la mañana del 20 de abril del 2006, en un barrio del estado de Guerrero aparece un mensaje tétrico: “Para que aprendan a respetar”. Lo escabroso de la escena es que el mensaje esta acompañado de dos cabezas decapitadas, son las del comandante Mario Núñez y el del policía estatal Alberto Ibarra que yacen clavadas en el filo de las rejas de las oficinas de la Secretaría de Finanzas del Estado. Para esos momentos éste lenguaje aun no es claro, incluso resultaba inimaginable entender que este hecho apenas era la primer estela que profetizaría el devenir de una barbarie exhibicionista de corte medieval, producto de la tan cacareada “guerra contra el narcotráfico” del Calderonato. El temor y el pánico comienzan a colectivizarse e invaden las fibras humanas más sensibles por las tan espeluznantes primeras planas de un sensacionalismo mediático seudo periodístico y rapaz que impone la espectacularización del narcomensaje; con un nuevo lenguaje apocalíptico pero que fundamentalmente se orienta a la desmoralización social. El nuevo lenguaje que acompaña al fenómeno del narcotráfico es la de una nueva semiótica del fenómeno Narco: narcomantas, narcofosas, narcoejecuciones, narcotuneles, narcocorridos, en síntesis narcocultura. Con ello se crea una especie de sensacionalismo mediático que más que atender y profundizar en el fenómeno se mercantiliza el morbo y se solapa los intereses de la una Guerra que no es la nuestra, convirtiéndola entonces en una guerra sicológica. Pero, ¿estamos, a caso, en los umbrales de una guerra y contra quien va?

Consumado el fraude electoral y en la toma de protesta como “presidente” de México (2006), Calderón sentencia que la política de su gobierno será la mano dura contra la delincuencia. Semanas después y haciendo alarde como gobierno posa para tomarse una foto surrealista (a la mexicana) con uniforme militar, de talla extragrande, y en compañía de un equipos de futbol Soccer de popularidad en México (club deportivo Guadalajara), que dicho sea de paso se observa al cardenal de Guadalajara dando la bendición a un tanque militar. El hecho robo encabezados de la prensa nacional. Para varios analistas esa fue una pose temeraria donde prevalecía un discurso de un gobierno que carece de legitimidad, pero que por cualquier coste buscaba dicha legitimidad por medio de la santificación del Ejercito Mexicano. Meses después Calderón anuncia que sus cruzados serán lanzados a la guerra contra el mal; 45 mil elementos del ejército y 5 mil policías federales son desplegados en 18 entidades de México que hoy pintado en púrpura.

GUERRA Y FICCIÓN

El filosofo Frances M. Foucault (1926-1984) nos dice que “La política es la guerra continuada por otros medios, que “El derecho es una cierta manera de continuar la guerra, en tanto que la lucha es antes de, dentro de y después de la misma guerra siempre buscando imponer una voluntad. Karl Von Clausewitz (1780-1831) en su libro De la Guerra afirma que la guerra no es otra cosa que un duelo en una escala más amplia. (…) en la que cada uno intenta imponer su voluntad por medio de la fuerza física. La guerra es, sigue, un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario. Pero más adelante añade que el resultado de la guerra nunca es absoluto[1]. Sin embargo en México pareciera que la “Guerra contra el Narco” fundida en la voluntad de los buenos (Calderon y compañía) es de una beligerancia ilimitada del “bien versus Mal” que ha arrastrado consigo más de 34 mil 612 ejecuciones, de las donde 15 mil 273 ocurrieron en 2010[2], de los cuales enfurece la cifra de 900 niños asesinados en enfrentamientos o ataques directos. Cifra escalofriante que rebasa la cifra de muertes en la Guerra de Irak con 15,000 muertos (en marzo del 2003). Pareciera que, en efecto, prevalece una lucha de dos partes que sin reparar y por todos los medios orientan una voluntad belicista buscando imponer su voluntad. Se pensaría que por la cantidad de decesos nos hallamos en el cenit de una guerra, sin embargo, aun cuando las cifras de muertes aumentan “los malos” no se rinden y, entonces, el montaje se viene abajo.

NARCOTRÁFICO EN MEXICO, UNA INSTITUCIÓN VERNACULA

Ya desde finales del siglo XIX, con la emigración y asentamiento chino al norte de México, se ejercía el cultivo de la amapola para efectos de ornato en jardines de la región. Cuando el gobierno de Estados Unidos legaliza el tráfico de alcohol, las mafias norteamericanas por todos los medios buscan comprar un sustituto del alcohol que genere mayor ganancia de lo invertido, es entonces que presionan a narcotraficantes del norte de México para comprarles mariguana. Cuando al ejército estadounidense le falta morfina para sus heridos durante la segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano no solo se hace de la vista gorda en el cultivo y la venta de droga, sino que permite la exportación a los Estados Unidos. Así es como en el norte de México la siembra y producción de la droga se convierte en una actividad económica sin precedentes, pero que empieza a convertirse en un factor de poder. Por conducto de dos generales es asesinado el gobernador de Sinaloa Rodolfo Loaiza, debido a que dichos generales pretendían gobernar y controlar el cultivo y tráfico de amapola. Es esos momentos el líder e la Izquierda Nacionalista mexicana, Lázaro Cárdenas del Río justificó que si bien es cierto que Rodolfo Loaiza toleraba los cultivos de amapola, se debía a que los réditos del tráfico de la amapola servían para el desarrollo social de un estado desfavorecido. A la postre, políticos y traficantes bien aliados arriban al gobierno de Sinaloa Leopoldo Sánchez Celiz, quien no solo apadrinó, sino que les abrió el mercado a los grupos de narcotraficantes de la época. Es entonces que para algunos críticos tiene génesis el Narcopoder.[3] Mientras que en los 70’s en México estalla el consumo de marihuana fundamentalmente en los circuitos universitarios y en los medios intelectuales, en el norte y fundamentalmente en Sinaloa se afianzan las primeras familias de narcotraficantes: los Favela, Los Fonseca Carrillo, Los Caro Quintero, Los Payán, pero es Raúl Salinas Lozano (padre de Raúl y Carlos salinas de Gortari) quien se consolida como el patriarca de la droga en el norte de México. Pero es en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) cuando se consolida el narcotráfico en las instituciones de gobierno de todas las regiones del país, de hecho el narcotráfico se convierte gobierno.
(leer más…)

La droga como valor de uso y como valor de cambio genera en México 19,000 millones de dólares (mdd), según cálculos de Expansión con datos de los gobiernos de México y de Estados Unidos. Pero sobre todo, como objeto prohibido toma un matiz tan codiciado tanto para consumidores y aun más para los empresarios dedicados al negocio. Debido a dichas ganancias que produce el narcotráfico, nos encontramos que la consolidación del cartel del Golfo[4] como una potente organización de narcotraficantes en el norte de México se debe gracias a la injerencia de la familia de Salinas y a la complicidad de gobernadores en ese entonces como Ernesto Ruffo Appel de Baja California Norte (perteneciente al PAN), de Jorge Carrillo Olea de Morelos (por el PRI) y qué decir del “hermano incomodo” Raúl Salinas de Gortari quien fuera socio exclusivo de Juan Gacía Abrego, exjefe del Cartel del golfo. Dicho Cártel se a convertido en una importante empresa de carácter transnacional. El gobierno de Salinas fue quien le dio la concesión, al Cartel del Golfo, de un grupo militar de élite que después se autodenominaron como Los Zetas, convirtiéndose estos en un grupo militar privado a las órdenes del cartel del Golfo y que sustituye a grupos civiles armados del Narcotráfico. En febrero del 2010 los Zetas se hace independiente y se convierten en enemigo del Cartel del Golfo. Lo que le caracteriza a éste grupo es su práctica sádica, parecido a la misma práctica sádica que utilizaron militares en centro America para acabar con las revueltas en aquella región. El levantón o secuestro, la torturar, el desmembramiento, las decapitaciones se convirtieron no sólo es su lenguaje sino en un símbolo de poder, de colapso y estremecimiento social.

Es en Febrero de 1996 llega a las manos de la prensa mexicana y de los partidos de oposición un documentos del Centro de Inteligencia de Antinarcóticos (CIAN) que a la cabeza decía “Avances del análisis de la información sobre el narcotráfico en México”[5], debajo de la rubrica de CIAN sorprende la nota de “SECRETO”, que a mi juicio pretencioso quiere decir secreto de Estado. Sorprende que tanto la prensa como partidos de oposición en aquel entonces se inmovilizaron ante dicho documento, y es debido a que el contenido implicaba sustancia potencialmente peligrosa ya que se vincula a toda la familia del expresidente Carlos Salinas con carteles especialmente del Golfo y de Juárez que en ese entonces la encabezaba el santísimo señor de los cielos.

La invención de los carteles no son sino una expresión de corte capitalista que especula con la rigidez de las prohibiciones, ya que el hecho de tipificar a las drogas como ilegales y por lo tanto delito venderla y delito consumirla, éstas se sobrevalúan y las ganancias que deja son estratosféricas. Cada cartel tiene consigo una región, y en cada región tienen incrustados políticos y policías en los gobiernos locales, incluso federales. Así “la guerra contra el Narcotráfico” no es sino una lucha por el control de las regiones, una lucha por la ganancia.

SOBRE LOS MUERTOS Y EJECUTADOS

Sergio Gonzales Rodrigues en su libro de El hombre sin cabeza (Anagrama 2010) nos dice que la pérdida de la cabeza remite, en su metáfora más emblemática, a la pérdida de la razón, a la falta de ideas claras: dos síntomas del hombre contemporáneo, que ha extraviado el rumbo en un mundo saturado de estímulos, donde cada vez es más difícil separar la realidad de la ficción. La reflexión que hace Sergio sobre las decapitaciones es de suma importancia, pues a manera de metáfora nos encontramos a un país que esta siendo decapitada su razón. Tan solo véase y nótese que gran parte de los ejecutados y decapitados son jóvenes provenientes de extractos sociales pobres, y es aquí donde el concepto de clase se remarca la lucha de capos por las regiones.

En los medios de comunicación se difunde y estigmatiza a los hijos de la crisis, los llaman “Ninis” (Ni trabajan Ni estudian), estos se convierten, en hijos de la desesperanza, futuros consumidores o narcomenudeistas, proclives candidatos a ser ejecutados por vender la droga del cartel enemigo. Y, entonces la guerra se convierte en una ficción, en una realidad de lectura equivocada, ya que prevalece la guerra por el control territorial de circulación y venta del fruto prohibido.

Ahora, más que nunca el planteamiento y la propuesta anarquista de Malatesta no solo se hacen necesarios sino vigente: “Nosotros (los anarquistas) proponemos otro remedio. Declarar libre el uso y comercio de la cocaína, y abrir las expenderías en las que la cocaína fuese vendida a precio de costo, o incluso bajo costo… Después hacer propaganda sobre los daños de la cocaína en su consumo. Nadie haría propaganda contraría porque nadie podrá ganar con el mal de los cocainómanos.[6] He aquí el método anarquista que bien pudiera echar abajo la pantomima de las elites políticas y económicas de México, que especulan sobre la vida de los pobres.

Por: Matías miembro del Colectivo Autónomo Magonista- FLL

[1] Von Clausewitz, Karl. De la Guerra. Colofon, 2006.

[2] Diario La Jornada, 14 de enero del 2011.

[3] Luis Astorga, “Crimen organizado y la organización del crimen”, en Crimen organizado y gobernabilidad democrática, John Bailey y Roy Godson (eds), Grijalbo, México; 2000.

[4] El cártel del Golfo, con sede en Matamoros, Tamaulipas, es uno de los cárteles dominante en las últimas décadas en México. Su dominio se debe gracias a ser socios con Raúl Salinas de Gortari.

[5] CIAN/EMDO, 2 de septiembre de 1995.

[6] Errico Malatesta. Cocaina. Humanita Nova. Agosto, 1922

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Totalización del Capital

Cada aspecto de nuestra vida está regido por un poder que nos escapa: el poder de la economía sobre nuestro ser, nuestro movimiento, nuestra capacidad de entrever el mundo y actuar. Al hablar del “poder de la economía” no debe entenderse sólo hechos como el que caiga el precio del dolar, que la crisis de hipotecas se supere o que las papas estén más caras que ayer, al hablar de economía debemos entender el sistema completo en el cual es posible tal economía,  enunciando al entramado de relaciones en su totalidad en el cual se desarrolla el capitalismo.

El capitalismo, como sistema de organización de la realidad, domina nuestra existencia; al tiempo que nuestro movimiento, como seres sociales que somos, otorga continuidad a la realidad capitalista. Esto quiere decir que la actuación de cada individuo se realiza y sólo es posible a menos de intervenir en el funcionamiento de la sociedad en la que está instalado, ésta es, la sociedad dividida en clases que se rige por la propiedad privada, la producción e intercambio de mercancías, por medio del trabajo asalariado.

Aunque no seamos conscientes de ello, cada acto realizado en la actual sociedad repercute en su legitimación y su reproducción; el vestido, el alimento, el alojamiento, el transporte, que son necesidades primordiales al buscar su satisfacción en el mundo capitalista sólo pueden concretarse por el rodeo del trabajo asalariado.

El trabajo asalariado es, primeramente, la venta de la mercancía subjetiva que poseen los proletarios, su fuerza e inteligencia; después, la producción y venta-compra de las mercancías que el trabajador produce; y por último, las ganancias que el burgués obtiene, el plusvalor reutilizado para invertir en más capital y la mínima fracción destinada al pago de los servicios ofrecidos por la mercancía-subjetiva del proletario, que le ha vendido su fuerza de trabajo procurando al burgués mayor capital; en este proceso el proletario remacha su cadena al sistema que lo ata a su propia esclavización por un salario que le permite sobrevivir, y a su vez, revitaliza toda la estructura de la sociedad capitalista,  la cual administra el burgués.

El Capital también está forzado a extenderse, no sólo se reduce a la producción de artículos, sino que todo aquello susceptible a convertirse en mercancía, a ofrecer un beneficio, ser redituable, el Capital lo hará suyo; sea ésta la tierra de una parcela, los arboles que dan fruto o las plantas de ornato, o cualquier servicio que sea indispensable en la sociedad civilizada (aburguesada) como servir un café, limpiar un baño o instalar el sistema de cable.

Para esto el Capital precisa crear necesidades ficticias, ya que las naturales, como la alimentación o el vestido están completas y no bastan para la extensión del capital. Estas necesidades creadas vienen con el aumento de la automatización de la industria, al tiempo que transforma por completo formas anteriores en las relaciones de los seres humanos. Los cambios provocan que lo que ayer estaba considerado como necesidad creada,  hoy se convierta en una necesidad básica para llevar una vida “normal” conforme a lo que nos es impuesto.

El capitalismo busca abarcar al mundo en su totalidad, y en este sentido, dominar todo lo existente, siempre y cuando remunere a su conservación y progreso. La historia moderna expone el nacimiento de una forma de producción que deviene de la caída del viejo mundo y su viejo modo de producción, este acontecimiento está marcado por horrores y esfuerzos incontables, asimismo que el trayecto a esta nueva realidad no estuvo exento de las mayores tragedias. En base a la explotación sin piedad se ha erigido la sociedad capitalista de hoy, no por superar sus contradicciones sino como resultado de la determinación del desarrollo de las fuerzas productivas, lo que ha encaminado a la humanidad y la naturaleza a su límite.

El capitalismo tiene la capacidad de destruir y recuperar lo destruido y hacerlo funcional. Es capaz de orillarse hasta la muerte y regresar a la mayor estabilidad posible; ayer destruyó la naturaleza, pero mañana la recuperará por el hecho que recuperarla se traducirá en beneficios y así se acrecentará su sustentabilidad.

El Capital ocupa nuestra vida y nos tiene atados a él, sin poder salir de esta realidad impuesta. No sólo ocupa nuestro trabajo, también nuestro “ocio”, nuestra capacidad de expresar emociones y sentimientos y la forma en la que nos “realizamos” como seres. Todo lo abarca por medio de un mundo que se desenvuelve gracias a la producción compra-venta de mercancías, ya sea esto por necesidad primordial o por necesidad creada por los caprichos del mercado. El trabajo asalariado y todo aquello a su alrededor alienan la conciencia de los sujetos, los absorbe y les condiciona la vida, una vida que promete cubrir sus necesidades y termina generando las más profundas insatisfacciones.

El Capital para ser completo está condicionado a su libre concurrencia, libertad para decidir su movilidad y la seguridad de extenderse  a cada rasgo de la vida, traducido es: la libertad de los burgueses de competir, fijar precios, especular, explotar, invertir, etc. Algunos pseudocríticos del orden actual pretenden que el sistema económico debiera estar supervisado por el aparato del Estado, restringiendo su libertinaje, reprimiendo ahí donde sea necesario la naturaleza del Capital con el objeto de minimizar las problemáticas que ello ocasiona.

Estos pseudocríticos, provenientes del ala izquierda del Capital, procuran que el aparato estatal no “abandone” la función de regular la parte más grotesca del sistema económico, tarea necesaria anteriormente. El falso debate entre “liberales absolutos” y sus “críticos” se reduce a la esfera del proceder de la burguesía; unos aprueban la” actividad absoluta” del capital en asuntos donde exista un negocio que exprimir, los otros sólo juzgan negativo que el proceso de acumulación capitalista se desborde y genere repercusiones, pero al fin de cuentas las dos tendencias son defensoras a muerte de la estructura que domina en la actualidad.

El Estado es un servidor de la burguesía, es su aparato de clase donde ejerce el dominio en el terreno político de una sociedad dividida en clases. El Estado sólo regulará aquello que pueda salirse de control, anteriormente su intervención era necesaria en una época de despegue del sistema capitalista, donde la brutalidad de su ejecución generaba desvaríos al por mayor. Después, con la Primera Guerra Mundial se hizo inevitable auxiliar al Capital en un punto crucial, que a continuación establecería el proceder de un Estado de bienestar, política de rescate al capitalismo a toda costa no importado transgredir la naturaleza de éste. La misma necesidad histórica hace hoy que el capital regrese a sus fueros si es que quiere prosperar. Por lo tanto enfrascarse en la discusión oponiéndose al simple “capitalismo malo” (como si hubiese uno bueno) es condenar la auténtica oposición y superación de este estadio histórico de la sociedad.

Aunque muchos no lo quieran ver y se le opongan con un discurso pequeño burgués o de “burgués arrepentido”, la realidad está subordinada al mundo de las mercancías, la totalidad es capitalista se quiera o no, cada avance en la ciencia estimula la fortaleza del mismo y toda aquella expresión del ser humano no es más que la respuesta alienada de este mundo donde gobierna la burguesía y sus intereses. Todo aquello que el Estado ya no necesite administrar lo hará el Capital, sean éstas las cárceles, los hospitales, el ejército, etc. Lo que antes le era inaccesible hoy es una realidad: la propiedad de la naturaleza y la vida humana ahora más que nunca se traduce en capital. Los sentimientos y los principios ya tienen un valor monetario con el cual se puede mercar fácilmente a sabiendas de la miseria existencial provocada en los individuos.

Las empresas y corporaciones nacionales e internacionales, vienen a suplir la actividad de un papá, de un dirigente político, de un amigo, de una autoridad religiosa, ahora son estas instituciones las que demarcan el comportamiento del “ciudadano”, el cómo se debe “amar” o cómo tener relaciones sexuales, cómo vestirse, cómo alimentarse. Las empresas y corporaciones también han ocupado las iglesias y moralizan al individuo. Éstas proveen de divertimento y cultura, hacen espectacular la vida. Han tomado todos los símbolos posibles y los han hecho suyos, sus marcas y slogans inundan las ciudades que a su vez son respuesta arquitectónica de la circulación del Capital.

Hemos llegado al punto de inflexión en el que todo retorno a nuestra esencia humana es imposible a menos de destruir todo lo que nos destruye, negar todo lo que nos niega. Pasar por alto esta verdad es el principal obstáculo para superar lo que puede y debe ser superable, porque  quiérase o no este orden es resultado de un proceso histórico, por tanto no eterno ni eternizable. La reconciliación del ser humano consigo mismo no se dará por la evolución histórica del Capital, el Capital no puede diluirse sólo puede intensificarse. La acción humana en el sentido de la destrucción de la realidad que lo aprisiona es la base de esa transformación, no como continuación de las actuales circunstancias, sino como la más profunda ruptura con lo anterior dando génesis a la inédita historia del ser humano.

Era Orwell

Proyecto Anarquista Metropolitano

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El Jefe Diego: de opresor a oprimido de político a Rockstar… una reflexión anarquista

Del secuestrado…

El secuestro de Diego Fernandez de Ceballos y su reaparición en la vida pública, trae más preguntas que respuestas, lo cual en un sentido pedagógico es algo bastante bueno, pues  esto, fuera de los seudo cuestionamientos impuestos por el poder  sobre la delincuencia, la seguridad y el bienestar, nos da pautas para abrir el debate y el cuestionamiento radical a la realidad en la que vivimos. Todo mundo   aseguraba dos hipótesis con relación a  su “secuestro”, uno era que las fuerzas de la delincuencia organizada y el narco se encontraba tras la operación -y esto obviamente  se debía a las santísimas acciones, relaciones sociales y su curriculum laboral como abogado de grandes criminales empresariales y narcos-; el otro sospechaba de un auto-secuestro lo cual le daría, frente a la opinión publica el rol de mártir de la supuesta “guerra contra la delincuencia organizada” y que  además le podría ayudar en su carrera política después de su fracaso en la carrera por la presidencia en 1994.  Por los dos razonamientos dados sobre su secuestro no podemos más que constatar lo perverso de sus movimientos y del  proyecto burgués en general, basado en la lucha por el poder y en la manipulación social. Lo que se haya dicho o se piense sobre el carácter verídico o no  del grupo que reivindicó su secuestro, los “misteriosos desaparecedores” de la Red por la Transformación Global esta demás  en lo que respecta al retorno de este intrépido personaje a la vida pública.

Desde el día de su liberación Diego acaparó todos los tabloides y revistes de México, su controvertido caso dió pauta para que se pusieran en marcha todos los mecanismos de manipulación social con los que goza el Estado, de manera que se reforzara en  la población la necesidad de un Gobierno que  defienda y proteja sus intereses ante la brutal amenaza del crimen y el ampa. El Estado creó su propio mártir pasando de de burgués, explotador y opresor a “oprimido”, de protector de grandes criminales a “víctima del crimen”, de profesional en encerrar a gente  en las Carceles (que es un secuestro estatal legalizado) a “secuestrado”, lo gracioso es que este personaje hace gala del “perdón” del tipo Ghandi hacia sus secuestradores y esto le sienta bien para mantener ante todo su imagen de “justiciero” cuando de justiciero no tiene nada y cuando su misma existencia, su misma posición desempeñada en esta sociedad es la de trabajar la injusticia, esto es así, así son todos los políticos, haciendo su arte:  que aquello que está mal se vea bien, es decir,  que aquello que  genera miseria y desigualdad sea presentado como justicia e igualdad.

No es que para l@s revolucionarios y anarquistas esto de su secuestro se nos haga algo terrible, pero la verdad al ver a un bastardo como estos tomando una cucharada de su propia medicina es algo simpático para nosotr@s. Sin embargo, nuestro concepto de justicia va mas allá que el simple castigo (penas, privación de la libertad, cárcel, vigilancia), aunque entendemos que estos actos se enmarcan dentro de un proceso de politización y radicalización de la lucha en donde el combate contra el poder busca agudizarse para generar procesos insurreccionales.  La justician a la que nosotr@s aspiramos tiene que ver con un mundo nuevo en donde no exista cabida para las injusticias y para esto hay que  eliminar de una vez por todas todo lo que las genere, nos refreímos al Estado, al Capitalismo, la propiedad privada, las clases sociales, las Cárceles etc. y construir un mundo armónico basado en la comunidad de intereses y la igualdad social, a través de la Comunidad Anárquica.

Lo único que le podemos decir a todas las personas pobres y oprimidas que sintieron lastima, ternura o “afinidad” por este millonetas y opresor, que no se dejen seducir ni manipular por la opinión publica impuesta por el Poder,  que este tipo de personas recibirán su merecido, en esta Guerra Social, en esta Revolución que terminara con el infierno terrenal en el cual vivimos.¡¡ A combatir toda Autoridad, toda desigualdad!!

De los secuestradores…

Si bien aun se discute y no se confirma (aunque esta de mas, lo que pasó pasó) la veracidad de este nuevo grupo guerrillero “Red por la Transformación Global”  podemos adelantar nuestras opiniones con respecto al comunicado que emitieron “Epilogo de una desaparición”. Este documento se muestra como una reivindicación popular como respuesta a la situación de México. De principio empiezan con la siguiente cita:

Los clásicos no establecieron ningún principio que prohibiera matar, fueron los más compasivos de todos los hombres, pero veían ante sí enemigos de la humanidad que no era posible vencer mediante el convencimiento. Todo el afán de los clásicos estuvo dirigido a la creación de circunstancias en las que el matar ya no sea provechoso para nadie. Lucharon contra la violencia que abusa y contra la violencia que impide el movimiento. No vacilaron en oponer violencia a la violencia.
Bertolt Brecht

Aquí no podemos  más que afirmar que la única vía del cambio es por la vía revolucionaria, una vía que es violenta por el hecho de que busca acabar con el orden actual existente (capitalista) y con las personas que representan sus intereses y que el avance de la vía insurreccional tanto en México como el mundo , son manifestación de un proceso que tiende a combatir e intenta superar esta sociedad, sin embargo, aunque posiblemente exista una buena voluntad (o tal vez no) en estos emprendimientos, vemos que muchos eligen un camino que les llevara a la reconstitución de la autoridad, de los gobiernos y del Capital. Si bien concordamos que la situación mundial es decadente bajo el régimen del capitalismo y la mercancía los cuales que generan pobreza y miseria, violencia y corrupción, destrucción visible e invisible -como ellos dicen-, no apelamos la intención Estatista que promueve dicho texto ni tampoco su carácter nacionalista, pues aunque este texto reivindica la violencia de los oprimidos contra sus opresores con el fin de abolir la opresión, hacer un llamado a restablecer un Gobierno incluyente y más justo para todo@s los mexican@s, es volver a restituir la opresión de un@s sobre otr@s, identificar todos los males de México simple mente en la inversión extranjera y en los proyectos de las multinacionales pasando por encima por el proyecto patriota, es no haber entendido para nada el funcionamiento totalizador del capitalismo, querer  un México en donde todos seamos remunerados  con mejores salarios, es querer mantener en pie  la esclavitud del trabajo salarial, la propiedad privada y la sociedad de clases en general, aspirar a un México para l@s mexican@s es aspirar a un proyecto de de un Capitalismo Nacionalista, que dicho sea de paso es imposible de realizar.

Identifiquemos bien el problema, el problema no es el neoliberalismo es el capitalismo en general, no son los malos Gobiernos son los Gobiernos en sí, No es la corrupción y la violencia del crimen organizado sino este sistema que permite y necesita de estas prácticas, no son las malas remuneraciones  sino  todo el sistema de trabajo asalariado y obligatorio,  es la sociedad en general y por lo tanto la única forma de combatirle es combatiéndola desde todas su trincheras, todas sus manifestaciones sociales, inclusive las que reproducimos nosotros mismos en nuestro cuerpo, la naturaleza y  las relaciones sociales cotidianas basadas en la autoridad. Por lo tanto la vía revolucionaria es la Guerra Social y la Ruptura contra esta sociedad, es la vía de la construcción de la libertad día a día por los métodos de la libertad y la Anarquía, ninguna forma del Capitalismo por mas humanizado que lo intenten hacer,  ni ningún Gobierno podrán darle solución a nuestros problemas, solo nosotr@s y por lo tanto hacemos un llamado a todas los explotad@s , a tod@s l@s que anhelan un mundo libre y justo a unirse a las filas de la Revolución Social Internacionalista.

Liberto.

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Sobre la lucha contrahegemonica: algunos comentarios

Toda relación entre el Estado, los partidos y las organizaciones sociales pone en juego, de forma simultánea, una diversidad de identidades y opciones políticas, y una asimetría entre sujetos con cuotas desiguales de poder, que beneficia a los poder dominantes. Para comprender esto, nada mejor que interactuar con actores concretos y constatar esta realidad en sus propias miradas. Y reconocer lo difícil que se le hace la lucha en esas condiciones a los movimientos contrahegemónicos.

Por si eso fuera poco persisten tradiciones de izquierda que esterilizan la acción colectiva autónoma. En América Latina buena parte de las fuerzas progresistas han apostado por “transformaciones estructurales”, pero han relegado la idea de la autonomía como elemento circunstancial -a enarbolar sólo desde la oposición y ante la derecha-, y con eso han eliminado el anticuerpo que necesita toda revolución. Cuando se cree que sólo una vanguardia puede “bajar líneas” no se construye emancipación, pues sólo se puede ser revolucionario cuando se transfiere el poder a la sociedad y no cuando se concentra y perpetúa en una camarilla. Y si, además, la apuesta se reduce a un liderazgo individual entonces el asunto empeora, porque las preferencias y patologías personales tienen alta probabilidad de convertirse en políticas de Estado.

Esos liderazgos progresistas, “mesiánicos e infalibles”, hacen mucho daño a los movimientos sociales, al fijarlos en una eterna infancia y dependencia, generando lo que un amigo llama el “síndrome del pesero”: NO MOLESTAR AL CONDUCTOR. Aunque podemos reconocer las deudas del neolibe­ralismo y las dificultades de hacer política en entornos de pobreza extrema, creo que la ausencia de una pedagogía política es una responsabilidad claramente imputable a los órganos de dirección y a la estructura de las organizaciones de izquierda. Cuando los sinceros reconocimientos de las bases al liderazgo máximo son amplificados por la propaganda, cuando las críticas a sus errores son censuradas, no se puede hablar de un “apoyo espontáneo del pueblo”, sino de una deliberada estrategia política de perpetuación.  La propaganda se convierte en un dique que bloquea el ascenso de nuevos liderazgos y refuerza el culto a la personalidad.

Porque sucede que la cultura política de América Latina, tanto de izquierda como de derecha, en las organizaciones de sociedad civil o en los partidos políticos, reproduce valores y prácticas perversas: un autoritarismo que impone desde el poder una agenda al resto de la sociedad, una mercanti­lización que representa a las personas motivadas por la maximización de los beneficios y un clientelismo que degrada a los ciudadanos, al anular espacios para el desarrollo de sus derechos, y tratarlos como una masa hambrienta de favores, incapaz de construir su realidad.

Frente a esa cultura política de la dominación, una nueva visión anticapitalista debe construir una cultura política de la emancipación, oponiendo al autoritarismo la autonomía -para que la gente defina sus normas y estructuras sin subordinarse a partidos, gobiernos o empresas-, combatiendo la mercanti­lización con la autogestión -gestando nuestros propios recursos para no depender de poderes ajenos- y desterrando el clientelismo mediante la solidaridad -con relaciones basadas en reciprocidad, simetría y apoyo mutuo-.

En las luchas por superar esos lastres de las izquierdas los jóvenes son una fuerza clave, pues integran buena parte de la población excluida y portadora de rebeldía, aunque también resultan víctimas de la enajenación producida por la sociedad de consumo. La condición juvenil puede convertirse en oportunidad o en barrera para la movilización ciudadana necesarias para frenar las indecencias de los poderes tradicionales. Si la mocedad se traduce en orfandad de la memoria, las juventudes pueden dar razón a Edmundo Desnoes, quien calificaba el subdesarrollo como la incapacidad de asociar ideas y acumular experiencias. O validar la sentencia del historiador Carlyle, que recuerda a los pueblos que olvidan su historia su condena a repetirla.

Sin embargo, la misma existencia de jóvenes con sueños libres de viejos dogmas y lealtades partidarias, puede abrir ventanas de esperanza en países como los nuestros, simultáneamente apasionados por sus legados y desencantados de sus desempeños. Faltan solo los “locos lindos” que lleven las reivindicaciones fuera de los formatos grises y perversos de la realpolitik y seduzcan a una población atravesada por las promesas -y frustraciones- del consumismo, el nihilismo y la rebeldía esterilizada. Ello es igualmente valido para la lucha social contra los gobiernos neo­liberales, para preservar la autonomía en relación a los gobiernos llamados progresistas, y para enfrentar las estrategias de represión, desmovilización y cooptación llevadas a cabo por partidos y Estados -de diversas tendencias ideológicas- en contra de la autonomía popular en los países de Nuestra América.

 Armando Chaguaceda

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Un grito por la solidaridad internacional

La solidaridad es un arma, cárgala apunta y dispara”. Anónimo.

Estos últimos meses han sido momentos de gran tensión dentro de los corazones de los compañerxs luchadores contra la dominación en el mundo, por los juicios, arrestos, encierros, etc. por parte de los detractores del orden capitalista, sin embargo los compañerxs se han mantenido en pie y han dado su mejor lado para hacerles ver a sus verdugos que la “paz social” ya no volverá a ser la misma y, que ninguna condena en cualquiera de los centros carcelarios de todo el mundo los haría contrarrestar las ideas llevadas a la acción,  ya que en cada una de sus acciones, habrían sembrado la llama de la rebeldía y se habría propagado como un virus dentro de todos los compañeros luchadores de la libertad en el mundo, haciéndoles ver a los gobiernos y capitalistas  que esta guerra no tendría fin.

El ejemplo más claro de la propagación del “virus” de la solidaridad son las acciones tomadas por grupos anarquistas en Italia, Grecia, México, Argentina y el mismo Chile pidiendo por la liberación de los 14 compañerxs  secuestrados por el estado chileno en el llamado “caso bombas” que no es más que un montaje por parte del estado chileno. Muchas de estas acciones solidarias van desde marchas, comunicados por internet, pintas en calles, hasta atentados incendiarios dirigidos a los representantes de las embajadas y consulados en los diferentes países. La acusación de los compañerxs se ha visto en el ridículo y han ido encajando las piezas de la farsa que ha servido de pretexto para erradicar a los grupos anarquistas de la zona, irrumpiendo los lacayos de las fuerzas de seguridad capitalista en centros sociales y locales okupados, de manera violenta para adjudicar la responsabilidad por los atentados de bombas hacia sucursales de bancos, instituciones gubernamentales y establecimientos a ordenes de la burguesía, a estas personas, encerrándolos y torturándolos física y psicológicamente en los centros de aislamiento humano conocidos como cárceles.

La solidaridad también se ha visto reflejada en el más reciente juicio hacia los compañeros en Grecia acusados de pertenecer a los grupos insurrecionalistas Conspiración de Células de Fuego y Lucha Revolucionaria. (Secuestrados muchos de manera ilegal y violenta desde los allanamientos de viviendas hasta el hostigamiento a amigxs y familiares por parte de la policía y fuerzas especiales del orden). La respuesta por parte de las demás organizaciones ácratas no se hizo esperar lanzando decenas de comunicados por la red, pidiendo por su liberación y para demostrar que no estaban solos, que los muros de las prisiones no serian suficientes para separarnos y enraizarnos en la decepción dentro de la lucha. Claro está que el encierro de cualquier ser humano victima de este sistema devastador y cruel es motivo de tristeza, rabia y desesperación, sin embargo los compañerxs griegos nos han hecho ver en sus cartas dentro de los muros de las prisiones que a pesar de estar secuestrados se sienten orgullosos y firmes en sus ideas sintiéndose más fuertes que nunca al saber que hay más gente en las calles dispuesta a hacer lo que sea para acabar con este sistema lleno de desigualdad y tirano de la naturaleza, sabiendo ellos al mismo tiempo que no había vuelta atrás y la llama de la rebeldía ya estaba encendida en el corazón de cualquier persona que sintiera la necesidad de acabar con esta realidad impuesta tomando como ejemplo sus acciones.

De igual forma en México la solidaridad no se ha visto ausente y ha puesto en marcha diversas acciones de todo tipo, pidiendo por la liberación de los compañerxs Adrian Magdaleno Gonzales y Braulio Arturo Duran Gonzales eco-anarquistas recientemente enjuiciados y sumergidos en los rincones de los reclusorios penitenciarios al servicio del estado mexicano.

Con estos ejemplos hemos de dar cabida a que son tan solo algunos de los tantos compañerxs secuestrados en todo el mundo sin contar a los demás reclusos cargados de delitos como robo, asesinatos, violaciones, etc. Víctimas de la cultura de este sistema de dominación que engendra mentes vulnerables a las necesidades y circunstancias dadas por la realidad impuesta, todas vinculadas hacia una misma problemática que hay que erradicar de una vez por todas que es el estado-capital.

Por la liberación de uno y cada uno de nuestros compañerxs, por la liberación de todos los presos de todas las naciones, por la destrucción de cada ladrillo que sostiene los muros de la marginación  y su sistema carcelario, fuego al estado, fuego a la burguesía fuego al capital, que se extienda la llama de la revolución internacional…

Fuego Nocturno.

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Al borde del despeñadero o a punto de renacer la Revolución

Compañerxs:

La situación en la cual se encuentra el país es insostenible. Una ola de alza de precios azota los bolsillos de los trabajadores mes a mes, la crisis económica creada por el capitalismo se ensaña cada vez más con los de abajo.

En todos lados se miran los rostros de preocupación ante la situación actual; no hay un solo trabajador que no se queje de la situación en que vive, de la forma en la que se encarece la vida constantemente.

El descontento hace aparición en todos los rincones del país: pocos son los que niegan que la situación sea sumamente caótica. Defienden esta situación únicamente los que por medio de ella viven: Los chupasangres del patrón, el capitalista y el gobierno, el clero y la policía.

En todos lados vemos el desprecio manifiesto hacia los guardianes del orden burgués. Desde el joven hasta el viejo, todos detestan al polizonte, todos se dan cuenta de que todos los gobiernos solo sirven para velar por sus intereses y los de los ricos.

Los alzamientos populares que desde hace años se viven en México son síntomas de una cosa: la revolución mexicana revive en los corazones de los oprimidos. Y esperemos que esta vez, aleccionados por la revolución de 1910, los trabajadores sepan ver claramente que quitar a un gobierno y poner a otro, ni que se diga el mejor intencionado, significa ir a morir para beneficio de un grupo de haraganes que le esclavizarían.

Esta es la situación actual ¿Por qué no estalla entonces la revolución si existe ese panorama en México?

Porque hace falta el movimiento que encienda la mecha.

Si el pueblo ve que las alternativas que se le presentan no son sino gobiernos “de abajo y a la izquierda” o dictaduras “del proletariado” o gobiernos “demócratas” inmediatamente salta a la  vista que el mejoramiento que se propone apenas es superficial.

El descontento social que existe es terreno fértil para el anarquismo, y son esas condiciones sociales las que los anarquistas debemos aprovechar para impulsar movimientos revolucionarios ahí donde la reforma hace mella, radicalismo donde se predica el reformismo, horizontalidad donde se practica la verticalidad, libertad donde se practica la disciplina de cuartel.

Es nuestro deber como militantes anarquistas provocar el choque de los intereses de los de abajo con los de los burgueses y estatistas de todo linaje.

Y tú trabajador que ves robado diariamente el fruto de tu trabajo por el zángano del patrón; tú, que ves como tu vida cada vez es más pobre y la de los ricos más opulenta; tú, que con tu trabajo sostienes las columnas de este imperio de miseria y agonía, debes mostrar tu indignación y rebeldía contra los que te explotan.

Abre los ojos: todo cuanto existe en el mundo (exceptuando lo natural) es producto del trabajador, y sin embargo el trabajador padece hambre y miseria. En tanto los ricos que nada hacen lo tienen todo.

La maquina, el campo, la empresa, las casas, la herramienta y toda la riqueza social que existe es tuya en tanto que trabajador ¡Alístate para arrebatar a los ricos aquello que te han robado!

La revolución social no sostendrá privilegio alguno: quien teniendo capacidad para trabajar y no lo haga, que no coma. Que el cura abandone la biblia, que las monjas abandonen los conventos, que los patrones dejen de estirar la mano, que el polizonte y el militar abandonen las armas, en fin, que los que nunca han trabajado trabajen si desear consumir algo de lo que el trabajo produce. Y si no, que les sea arrebatada por la fuerza la riqueza que han robado a sangre y fuego a los pobres.

El estudiante, el obrero, el campesino, el desempleado, todos los que de alguna forma sufren y agonizan bajo el imperio del capital, debemos sacar la dignidad de ahí donde el poder nos la ha pateado, alzar la voz y buscar la organización horizontal, libre, solidaria, que no cumpla el papel de reformista que hasta ahora muchas organizaciones cumplen.

Debemos saber, compañeros explotados, que si alzáramos la voz y el puño para derrotar al gobierno actual y sin embargo pensamos en poner en su lugar a otro gobernante, más valdría la pena que nadie se arriesgara lo más mínimo.

Que nuestros esfuerzos no vayan encaminados a reformas que solo cambian el nombre de la explotación y dejan en pie todo el andamiaje gubernamental que bajo nuevas formas nos explotarán.

Nuestro pueblo merece un mejor futuro que un nuevo zángano en el poder.

La situación económica va en picada hacia el caos y la miseria generalizada de la inmensa mayoría del pueblo. Nos encontramos al borde del precipicio, y es nuestro deber afrontar la misión que la historia nos pone delante: luchar por un mundo sin vividores, sin privilegios, donde la libertad y la justicia no se vendan al mejor postor como en la actualidad.

Y en ese camino, hermanos, los anarquistas debemos estar en primera línea, pues nuestro papel de revolucionarios nos empuja a ser los más ardientes militantes en la revolución.

¡Adelante compañeros, luchemos con todas las energías de que dispongamos, y el futuro será libertario!

Salud y anarquismo. 

José Rinaldi.

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